Voy a esta peluquería solo por el estilista, me cae bien. Y eso que siempre hay alguna queja, ¿eh? Que si se le cae algo, que si me salpica con el champú en la cara... pero bueno, yo siempre: 'Bah, qué se le va a hacer'. Pero hoy, al despedirme en la puerta, como siempre, el modo en que cerró la puerta mientras me decía 'cuídate', me dio una pena... Una tristeza del alma. Creo que me tocará buscarme otro sitio.

Del muro

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