Resulta que soy el dios omnisciente y todopoderoso, el que tiene que saber de todos los contratos, la plata, los trabajos, y encima dar la respuesta que me pidan. ¡Y a mí qué me importa! Se fugaron de casa por su cuenta, se endeudaron por su cuenta, y ahora que les aprieta la soga al cuello, ¿me contactan a mí para que lo arregle todo? ¡Están locos! ¡En serio, me importa un comino!

Del muro

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